Steve Ballmer ha tomado el mando de Microsoft tras la retirada de Bill Gates con una carta a todos sus empleados. Misiva que deja una cosa clara: su compañía ya no está en vanguardia. ¿Por qué lo digo? Porque sus dos grandes rivales aparecen ya en la primera línea: Apple y Google. Y a lo largo del texto, nombra seis veces a la compañía del buscador y cuatro a la de la manzana.
No sólo eso. Para 2009 se marca cuatro prioridades: inversiones interesantes, expandir la presencia de Windows y Office, generar en los usuarios entusiasmo por sus productos, utilizar mejor ’software’ y servicios y lograr una excelencia entre los empleados. ¿Alguien ve alguna novedad?
Tras el fracaso de Vista, Ballmer sigue empeñado en desempolvar Windows para volver a los tiempos en que el OS X de Apple era minoritario y Linux para expertos. Pero ahora, la compañía de la manzana es el tercer vendedor de equipos en EEUU y el sistema operativo libre se acerca cada vez más al gran público.
Pero es un empeño más empresarial que tecnológico. Apuestan por las Rich Internet Applications pero prefieren sus propios sistemas —Silverligh— a otros como Flash, que tienen mucho más éxito. Ballmer reconoce que su éxito ha pasado del usuario medio a las empresas. Apple les come el terreno sin pausa, y no sólo en ordenadores, pues cuentan con el iPod o el iPhone, que avanzan sin oposición.
¿Su gran apuesta? La Red. ¿El espejo en que mirarse? Google, a quien quieren desbancar con innovación —propia o externa, aquí entra en juego Yahoo!— para competir en el mercado con más crecimiento. “Vamos a reinventar las búsquedas a través de la experiencia del usuario (…) vamos a introducir novedades que vayan más allá de las páginas con 10 enlaces azules”, dice Ballmer. ¿Cómo? Ni tiene ni idea, sólo sabe que necesita “tenacidad y que será a largo plazo, con o sin Yahoo!.
Líneas demasiado generales que van acompañadas de una reestructuración de ciertas áreas de la empresa, especialmente en su división de Internet.
Parabienes optimistas: “Veo un futuro increíblemente brillante para nuestra compañía (…) somos los mejores fabricando ’software’ (…) nadie traba más duro (…) nuestras oportunidades para cambiar el mundo nunca han sido mayores”. ¿A nadie más le suena esta filosofía de “cambiar el mundo”?
Fuente: elmundo.es
